Salesforce ha publicado la cuarta edición de su informe State of Commerce y hay un dato que se ha llevado los titulares: el uso de la búsqueda agéntica —preguntarle a una IA en lugar de escribir en un buscador— como primer paso del proceso de compra ha crecido un 200 % en un año. No es una encuesta de opinión: además de preguntar a 3.450 profesionales de comercio y 4.690 consumidores, el informe analiza la actividad real de 1.500 millones de compradores en 37 países.
Cuando aparece un dato así, lo normal es una de dos reacciones: encogerse de hombros porque «eso es cosa de las grandes tiendas online», o entrar en pánico y pagarle «optimización para IA» a la primera agencia que llame. Las dos son malas. Miremos qué dice el dato de verdad.
Qué se ha medido exactamente
Más allá del titular del 200 %, los números que de verdad describen el cambio son estos:
- circle El tráfico que llega a las webs de comercio referido desde chats de IA creció entre un 150 % y un 428 % interanual en todos los trimestres medidos. El tráfico total, mientras tanto, creció en cifras de un dígito o de dos dígitos bajos.
- circle Entre agosto de 2025 y mayo de 2026, el descubrimiento de producto a través de la web propia de la marca cayó un 7 %, y a través de la búsqueda tradicional, un 15 %.
- circle En el mismo periodo, los canales nuevos —asistentes de IA, IA dentro de redes sociales, apps de reparto— crecieron un 38 % como punto de descubrimiento.
- circle El 86 % de los responsables de comercio cree que los modelos de lenguaje serán imprescindibles para el descubrimiento de producto de aquí a un año.
Conviene leer bien la primera cifra, porque es la que pone las cosas en su sitio. Un crecimiento del 428 % sobre una base pequeña sigue siendo una base pequeña. La búsqueda agéntica no ha sustituido a Google: hoy sigue siendo una porción menor del tráfico total. Lo relevante no es el volumen actual, es la pendiente y, sobre todo, la dirección de los otros dos números: la búsqueda tradicional y la web propia están perdiendo peso como puerta de entrada.
Por qué esto también va contigo si no vendes online
El informe habla de comercio, pero el cambio de hábito es más ancho. La gente ya no pregunta solo «¿dónde compro unas zapatillas de trail?». Pregunta «¿qué taller de Vigo puede hacerme la revisión de un diésel de 2016 esta semana?», «¿qué peluquería cerca de aquí abre los lunes?» o «¿qué gestoría me lleva el modelo 130 siendo autónomo de servicios?».
Y aquí está la diferencia importante con el SEO de toda la vida. Un buscador te devuelve diez enlaces y el cliente elige. Un asistente te devuelve una respuesta, con dos o tres nombres. Si no estás en esos dos o tres nombres, no es que salgas en la página dos: es que no existes en esa conversación. El escaparate ya no tiene diez huecos, tiene tres.
Y hay una diferencia de fondo: un modelo no navega tu web como una persona, la lee. No aprecia la animación del hero; se queda con lo que puede afirmar sin equivocarse. Por eso en este canal no ganan las webs más bonitas, sino las que tienen la información más clara y más coherente entre sitios.
El cuello de botella no es la IA, son tus datos
Hay otro dato del mismo informe que se comenta mucho menos y que nos parece el más honesto de todos: el 61 % de los responsables de comercio dice que su principal dificultad con la IA es la mala integración de sus datos. No el modelo. No el presupuesto. Los datos.
Es lo que nos encontramos en casi todas las auditorías: horarios distintos en la web, en Google y en la puerta; catálogos con precios de hace dos temporadas; stock que solo existe en la cabeza del encargado. Nada de eso lo arregla la IA: lo amplifica y lo reparte más rápido, y ahora con un asistente contándoselo a tus clientes con mucha seguridad.
Antes de invertir un euro en «aparecer en las IA», comprueba que la información básica de tu negocio —horario, teléfono, dirección, servicios y precios— dice lo mismo en tu web, en tu ficha de Google y en el resto de sitios donde apareces. Es aburrido y es lo que más mueve la aguja.
Cuatro cosas que puedes hacer esta semana
- 1 Pregúntale a un par de asistentes por tu propio sector y tu ciudad, como lo haría un cliente. Anota literalmente qué te responde: si sales, cómo te describe y si lo que dice de ti es cierto. Es el diagnóstico más barato que existe y tarda diez minutos.
- 2 Arregla las contradicciones. Un horario distinto en dos sitios es suficiente para que un modelo prefiera nombrar a un competidor sobre el que no tiene dudas.
- 3 Escribe en la web las respuestas a las preguntas reales que te hacen por teléfono, en texto plano y concreto. «Trabajamos con vehículos híbridos, cita en 48 h, presupuesto cerrado antes de tocar nada» vale más que tres párrafos sobre vuestro compromiso con la excelencia.
- 4 Mide de dónde llega la gente. Si en tu analítica empiezan a aparecer visitas referidas desde asistentes de IA, ya tienes el canal abierto y sabrás si crece.
Lo que no haríamos
Lo que no haríamos: rehacer la web entera «para la IA» ni contratar paquetes de posicionamiento en asistentes con promesas cerradas. Nadie puede garantizarte hoy un hueco en la respuesta de un modelo, igual que nadie serio garantizaba el primer puesto en Google. Lo que sí funciona es lo de siempre hecho bien: información veraz, ordenada y accesible. Y eso, por una vez, no lo gana quien más presupuesto de publicidad tiene, sino quien tiene los datos más limpios.
Si quieres saber qué dice hoy la IA sobre tu negocio y qué habría que ordenar primero, es una de las cosas que revisamos en la auditoría 360.
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Fuente: Salesforce — «Shopping's New First Step: Agentic Search Grows 200% as Purchase Journeys Start in AI Chats» (State of Commerce, cuarta edición; encuesta realizada del 10 de abril al 4 de junio de 2026 sobre 3.450 profesionales y 4.690 consumidores, más datos de actividad de 1.500 millones de compradores en 37 países), recogido también en el resumen semanal de tecnología para pequeños negocios de Forbes del 9 de agosto de 2026.